Ahí está, delante nuestro, la puerta a nuevos mundos esperando a ser abierta. Pero por desgracia no eres el único que la ha encontrado. Otro Arconte te acecha y solo uno de los dos podrá abrirla. El primero que consiga suficiente ámbar como para forjar las tres llaves será el vencedor.

¿Cómo jugar a Keyforge?

Keyforge es un juego para dos jugadores en el que cada jugador tiene un mazo de 36 cartas distinto. Y cuando digo distinto es distinto de verdad pues no existen dos mazos iguales en el mundo. Cada mazo se genera combinando doce cartas de tres facciones distintas (de las siete disponibles) a su vez, se genera un nombre de baraja y un reverso único para ese mazo que va a garantizar que no se puedan usar sus cartas en otras barajas.

Y esa es otra de las peculiaridades del juego: los mazos son inmutables, no se pueden cambiar cartas y por lo tanto no existe el concepto de construcción de mazos. Cada mazo que compremos viene predeterminado y nuestra tarea es descifrar la mejor manera de jugarlo.

Keyforge es un juego con unas reglas muy asequibles. Lo primero que haremos en nuestro turno es comprobar si tenemos ámbar suficiente para forjar una llave y en caso afirmativo la forjaremos. En condiciones normales esto implica tener seis o más piezas de ámbar, si forjamos nuestra tercera llave ganamos la partida.

Ahora llega el momento de escoger una de las facciones de nuestra baraja. Ninguna de las cartas tiene coste pero solo podremos jugar, descartar o usar cartas de la facción escogida. Hay cuatro tipos de cartas en el juego: criaturas que sirven para atacar a las criaturas rivales o para cosechar ámbar, artefactos que son cartas permanentes que podemos activar para realizar un efecto y ambas entran en juego desactivadas. Finamente tenemos las acciones que son cartas de un solo uso y las mejoras que son cartas para potenciar o afectar a las criaturas.

Al final del turno robaremos cartas hasta rellenar nuestra mano hasta su tamaño máximo (normalmente seis cartas), reactivaremos todas nuestras cartas y en caso de tener ámbar como para forjar una llave debemos anunciarlo a nuestro rival para que haga lo posible para evitarlo.

Estas son las reglas básicas pero la gracia sin duda está en las habilidades de las cartas y la especialización de cada una de las facciones.

Opinión de KeyForge

El hecho de que Keyforge sea de Richard Garfield, el creador de Magic, y tenga algunas similitudes en el tipo de cartas puede hacer que se lleguen a comparar ambos. Pero no estamos ante el mismo tipo de juego, Keyforge va destinado a un publico más casual.

Su barrera de entrada es mucho más baja, simplemente comprar un mazo y ya estamos listos, asimismo las reglas son mucho más asequibles sin tantas fases ni ventanas ni resolución de efectos. Además se eliminas la construcción de mazo y con ello muchas de las cosas que encontramos en este tipo de juegos: análisis del metajuego, conocer las cartas, el análisis de su poder respecto a las demás etc..

Algunos dirán que esto elimina la gracia a un juego de cartas y puede que tengan razón. Pero para jugar un juego coleccionable o LCG típico ya tenemos en el mercado el 99.9% restante de juegos de cartas. Precisamente KeyForge busca aquellos que no quieren hacer deckbuilding, aquellos que disfrutan de los formatos sellados, que quiere sacar el jugo a las cartas incluso aquellas que no merecen un hueco en la baraja.

Ahora llegamos a la pregunta del millón: ¿están equilibrados los mazos? Evidentemente no. Es prácticamente imposible hacer un algoritmo que genere mazos infinitos y que encima tengan un poder similar. Aún así eso no debería preocuparnos demasiado. Primero porqué a pesar de existir desequilibrios el funcionamiento del juego en si hace que un mazo siga teniendo posibilidades contra otro y segundo porqué el juego incluye un mecanismo intrínseco de handicap denominado cadenas.

Las cadenas permiten dos cosas, por un lado equilibrar cartas muy potentes y por otro lado permitir equilibrar mazos para hacerlos competitivos a pesar de que uno tenga mejores cartas que otro. El hecho de conseguir cadenas reducirá el tamaño de nuestra mano. Al final de cada turno iremos bajando nuestro nivel de cadenas de manera que si llegamos a 0 cadenas por fin volveremos a robar hasta seis cartas.

A la hora de jugar los mazos el factor suerte / habilidad está bastante equilibrado. Es decir, un buen jugador podrá sacar mejor partido de su mazo y no todos los mazos se juegan de la misma forma. Saber de que cartas disponemos, que facciones tenemos van a indicarnos cual es la mejor manera de pilotar el mazo.

Veredicto

Si lo que buscas es el típico juego de cartas coleccionables probablemente Keyforge no sea para ti, enseguida echarás en falta la construcción de mazos. Por otro lado si quieres un juego de cartas asequible con una barrera de entrada baja y que el éxito no dependa de que te hayas copiado la baraja de turno o de haberte tirado semanas probando mazos contra el meta entonces KeyForge te puede encajar.

Las partidas suelen ser tensas, las tornas pueden cambiar rápidamente y se le puede dar la vuelta a una partida aunque tu oponente se haya puesto dos llaves por delante.

La acogida del juego ha sido espectacular. En la aplicación que hay para registrar mazos ya se han superado los 100.000 mazos registrados. ¿Aguantará el empuje inicial? Eso está por ver y el juego organizado tendrá mucho que ver en este asunto. Por otro lado y debido a su naturaleza, parece un juego ideal para poder convertirse en un juego online. Cada mazo que compres y registres puede proporcionarte la versión online para jugar y ahí puede encontrar el factor determinante para convertirse en un gran éxito.

Keyforge es un juego de cartas para dos jugadores en el que cada jugador pilota un mazo único y distinto. Nuestro objetivo es forjar tres llaves antes que nuestro rival y para hacerlo deberemos conseguir el preciado ámbar. Aquel que gestione mejor el tempo y las fortalezas y debilidades de cada una de sus facciones conseguirá abrir la puerta al nuevo mundo.