Bienvenidos a Everdell donde a lo largo de las estaciones de un año construiremos nuestra preciosa ciudad. Enviaremos a nuestros trabajadores a conseguir recursos, construiremos edificios y distintos profesionales montarán sus negocios en nuestra ciudad. Aquel que atraiga las criaturas más influyentes, construya los mejores edificios y celebre los mayores eventos será el ganador.

¿Cómo jugar a Everdell?

Everdell combina la mécanica de construcción de tableau con la colocación de trabajadores. Empezaremos la partida con 5 cartas (o más en función del orden de turno) y 2 trabajadores. Con estos trabajadores podremos conseguir los recursos en las localizaciones del bosque y empezar a jugar cartas ya sea de nuestra mano o del prado (una reserva común de 8 cartas).

Cuando lo estimemos oportuno podemos prepararnos para el cambio de estación recuperando nuestros trabajadores y añadiendo alguno más a nuestras filas. Además en primavera y otoño nuestros edificios productores nos darán sus frutos y en verano conseguiremos cartas del prado.

En el momento en el que nos preparemos para el invierno nuestra partida termina y cuando hayan terminado los demás jugadores podremos proceder al recuento de puntos.

Para construir nuestra ciudad tendremos quince espacios aunque algunos de nuestros ciudadanos no ocuparan espacio en nuestra ciudad y otros lo compartirán como el marido y la mujer que viven en su granjita.

Uno de los detalles interesantes del juego es que cada edificio tiene su habitante predilecto: la mina el minero, la granja el marido o la mujer, la escuela el profesor etc. Así que si tenemos el edificio podemos marcarlo como ocupado y jugar su habitante sin pagar su coste.

En la preparación de la partida colocaremos al azar cuatro cartas de árbol que son acciones distintas más potentes que las básicas y también cuatro eventos que nos piden tener un edificio y un personaje en nuestro tableau para poder reclamarlos y nos darán puntos representados por unas monedas.

Muchos puntos vendrán dados por los habitantes y edificios de nuestra ciudad pero también por los eventos básicos que dan tres puntos y que para reclamarlos tenemos que tener determinados tipos de edificios en nuestra ciudad.

El jugador con más puntos será proclamado el vencedor.

Opinión de Everdell

Everdell es un juego precioso. El tablero y el arte de las cartas es  espectacular y tanto el árbol montado como los recursos son muy llamativos y despertarán la curiosidad de cualquiera que vea el juego  montado.

La combinación de colocación de trabajadores y de cartas encaja bastante bien, y una complementa la otra. Al principio deberemos usar los trabajadores principalmente para conseguir recursos y poder bajar cartas pero luego las propias cartas ya podrán producir algunos recursos y podremos liberar los trabajadores para conseguir puntos o hacer otras opciones más interesantes.

Algunas cartas tiene bastante texto y las primeras partidas nos pasaremos un buen rato mirando el prado y nuestra mano para ver que podemos bajar y que no y que hace cada carta. No hay un número excesivo de cartas así que en un par de partidas deberíamos conocerlas casi todas y así mitigar esa lentitud inicial por desconocimiento.

Pero lo que a priori es una ventaja se puede tornar en una pega pues por la misma razón tendremos menos variedad. El juego arranca lento pues no tenemos ni un solo recurso de salida pero poco a poco coge inercia.

El juego tiene un tempo raruno en el que a menudo no podemos optimizar tanto como desearíamos y a menudo nos encontramos tomando decisiones con las que no estamos del todo contentos a pesar de ser probablemente la mejor opción disponible.

Por otro lado, las acciones más comberas no nos proporcionan apenas puntos de victoria y las menos glamurosas o sosas nos supondrán un buen pellizco de puntos. Los eventos avanzados en la primera partida ni te fijas porqué suficiente perdido vas pero cuando intentas hacer uno te das cuento de lo esquivas que pueden ser algunas cartas.

Veredicto

Everdell es un buen juego cuya estética lo ha llevado a cotas más altas de las que habría llegado por sus propias mecánicas, es como un Ferrari pero cuyo motor has sido reemplazado por el de un Renault: es bonito, es vistoso pero su motor no suena tan bien como otros.

Su aspecto es el de un juego para sacar a cualquiera y aunque las cartas son muy fáciles de entender abruma a los noveles y los expertos se desesperarán por el ritmo de partida. Si nos vamos a jugones curtidos aunque su barrera no sea tan abrupta es posible que el juego se quede algo corto frente a otros de su misma categoría.

Habrá jugadores que la combinación de profundidad y estética que ofrece Everdell les encaje perfectamente pero no me cuento entre ellos y a pesar de que no diría que no a una partida y que se quedará en la colección de momento (a la jefa le encanta...) probablemente preferiría alguna de sus alternativas.

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51st State Master edition: La versión más pulida del juego de tableau building de Ignazy Trewizeck ambientado en un futuro post apocalíptico combina también la colocación de trabajadores con draft de reserva central. Sus combos son más directos y dependen de nuestro desarrollo puramente.

Race for the galaxy: Uno de los clásicos del género. Su simbología es una barrera de entrada pero una vez dominado es uno de los juegos que más juego da con solo un mazo de cartas.

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Deus: Quizás el más abstracto de todos, en este juego de construcción de tableau el mapa tiene una relevancia especial y el dominio de determinados territorios será la clave.

Si quieres profundizar más puedes consultar la tochoreseña de Everdell de iMisut.

Everdell es un juego precioso que combina la colocación de trabajadores con la construcción de tableau mediante cartas de edificios y criaturas con el fin de crear la más bella ciudad y celebrar los eventos más recordados.